Articulos de la categoria 'Guía de plan de pensiones'

En qué información fijarte para invertir en fondos y planes a largo plazo

Antes de invertir en fondos y planes a largo plazo debemos fijarnos en determinada información clave. Descubramos de qué información se trata.

No es difícil acceder a la información sobre fondos de inversión y planes a largo plazo. Habitualmente vamos a encontrar mucha y muy accesible. Sin embargo, sí es importante leer atentamente esta información y ser capaces de localizar los puntos clave, que son los que deberían influir en nuestra decisión de contratar o no uno de estos productos.

Información clave de un fondo a largo plazo y dónde encontrarla

En un pasado muy reciente acceder a la información de un fondo a largo plazo era complejo, lo más sencillo era acudir a las tablas de fondos que se publicaban en los medios de comunicación. Hoy en día es mucho más fácil hacerlo a través de Internet, pudiendo además acceder a un mucho mayor volumen de información.

El volumen de información, de hecho, es muy amplio. Va desde datos como el valor liquidativo hasta sus variaciones con respecto a otros períodos de tiempo, fechas de actualización, categoría y posición en el ranking rentabilidad según el tipo de fondo, etcétera. Incluso, en algunos casos, podemos acceder a los históricos de evolución de valores liquidativos de los fondos respecto a determinados índices.

En definitiva tanta información puede ser hasta demasiada cantidad cuando lo que realmente queremos es saber si ese fondo a largo plazo es adecuado o no para nosotros.

Si fuéramos un inversor a corto plazo deberíamos preocuparnos por la evolución diaria de los valores liquidativos, aunque desde luego un fondo de inversión no sería la mejor herramienta para este tipo de inversor. En el caso de inversor a largo plazo los puntos de información clave son otros.

Debemos fijarnos en la evolución a largo plazo del fondo. También en las comisiones que aplica a los partícipes y, no menos importante, en la propia historia y trayectoria del equipo gestor del fondo. Toda esta información la podemos obtener en el propio folleto y la ficha del fondo, algo que se encuentra generalmente en las propias páginas webs de las gestoras. Se puede complementar con los informes anuales de las gestoras, muy adecuados para la información que necesita el inversor a largo plazo.

Los informes anuales de las gestoras

Estos informes, como ya hemos dicho, pueden ser muy interesantes cuando buscamos elegir inversiones a largo plazo.

En ellos vamos a encontrar un estudio de rentabilidades durante el año presentando las mayores inversiones en carteras y la evolución por rentabilidad que han tenido. Esto suele acompañarse con previsiones. Con estos datos podemos comprobar si la evolución del fondo supera algunos de los índices principales, así podemos ver si los bate o no y las explicaciones al respecto que se pueden ofrecer.

También es relevante analizar los gastos del fondo, ya que nos pueden situar en el escenario de los retornos que ha producido y ofrecer pistas sobre lo que puede esperarse. Esto es totalmente relevante cuando hay comisiones de suscripción y reembolso ya que los costes del fondo son repercutidos en el cálculo de su valor liquidativo.

El análisis de la cartera del fondo puede ser también importante, sobre todo si queremos determinar hacia dónde se dirige nuestro dinero de manera más precisa. Esto se puede complementar con el análisis de los riesgos, que en algunos casos van a estar descritos en el propio informe de gestión, además de lo implícito en la elección de los activos.

Por último, y no menos importante, el informe anual va a incluir datos sobre el gestor o gestores del fondo y miembros del equipo, incluyendo los analistas. Estos datos son interesantes para valorar la experiencia o trayectoria del equipo gestor de los fondos a largo plazo que vamos a elegir.

Imagen de Flickr



Puntos ciegos de todo inversor que pueden hacerte perder

Si queremos rentabilizar nuestro dinero hay muchas cosas importantes a tener en cuenta, los puntos ciegos en la inversión entre ellas.

Los puntos ciegos en la inversión son esas situaciones en las que tomamos malas decisiones y cometemos errores al invertir nuestro dinero. Estas malas decisiones casi siempre son poco rentables y pueden llegar a ser irreversibles. La mayoría de veces estos fallos son el resultado de actuar de una manera impulsiva y poco meditada de manejar la inversión. La buena noticia es que podemos corregirlos pero para ello es necesario conocer estos errores con más profundidad.

Éstos son los puntos ciegos que pueden hacer que nuestra inversión sea un fracaso.

Dar demasiada importancia a la actualidad

Basar nuestras decisiones a la hora de invertir exclusivamente en las noticias o los eventos de actualidad puede ser un error grave. Aunque es normal que tendamos a recordar lo más cercano en el tiempo, si queremos huir de este punto ciego en la inversión hay que poner en valor también los análisis históricos de las inversiones.

Esto puede sonar más complejo de lo que realmente es: significa que no prestemos atención solamente a los resultados inmediatos o el rendimiento más cercano de un valor de bolsa, por ejeplo. También es necesario mirar cómo lo ha hecho en el tiempo y qué podemos a medio y largo plazo que generan. A todo ello podremos acceder casi siempre desde la propia información de los productos financieros.

Entrar en pánico con las malas noticias

Este es uno de los puntos ciegos más habituales al invertir y también de los más destructivos. Ocurre cuando ante una mala noticia relacionada con nuestra inversión nos invade el miedo y tomamos decisiones sin meditar, basadas sólo en el miedo generado por la noticia. Se trata de miedo a perder dinero, algo que nos asusta a todos. En este sentido, nuestra personalidad también influirá en cómo reaccionamos ante una mala noticia.

No hay una sola manera de controlar el pánico cuando estamos perdiendo dinero. Lo que sí debemos tener siempre claro es que los sentimientos extremos no son buenos consejeros. Ante una situación como ésta hay que tratar de mantener la calma y reflexionar usando otros elementos y opiniones y nunca en solitario. Comprobar cómo responden los inversores expertos o lo que aconsejan los analistas puede ser una buena manera de no entrar en pánico.

Crear una visión irreal a tu medida de la inversión

Este es un punto ciego realmente grave porque además no solemos ser conscientes de que lo hacemos. Podríamos casi definirlo como un exceso de confianza. Ocurre cuando nuestras decisiones se basan en lo emocional o en presentimientos, corazonadas, etcétera.

Cuando esto ocurre no sólo podemos equivocarnos en la inversión, también podemos aferrarnos a una idea errónea sólo por el vínculo emocional que creamos al confiar en ella. Es decir, podemos incluso no hacer caso a las señales más evidentes de retirada en una mala inversión.

La mejor herramienta a utilizar en este caso es el sentido común. Huir de presentimientos o sensaciones y guiarnos por realidad y consejo profesional.

En definitiva la decisión adecuada para evitar los puntos ciegos en nuestras inversiones pasa por configurar un plan de gestión para nuestro dinero, realista, bien fundamentado en lo que somos como inversores y bien contrastado, mejor si es con profesionales.

Imagen de Flickr



Se puede aportar a un plan de pensiones tras el rescate

Tras rescatar un plan de pensiones es posible seguir realizando aportaciones, pero, el participe dejará de ser el beneficiario. Veamos por qué.

Un plan de pensiones tiene un ciclo de vida en el que el partícipe trata de generar una cantidad de ahorro que complemente la pensión de jubilación que va a obtener. Para ello se realizan aportaciones constantes al plan durante el período elegido, que a ser posible debería iniciarse en el mismo momento de acceder al mercado laboral. Una vez llegada la jubilación el partícipe podrá acceder a su ahorro más el rendimiento obtenido.

Partiendo de este ciclo de vida  los planes de pensiones han ido modificando algunos aspectos de sus características de funcionamiento, para adaptarse a nuevas necesidades o situaciones de vulnerabilidad.

Por eso, hoy en día, es posible solicitar un rescate anticipado de nuestro plan de pensiones en situaciones como incapacidad laboral, fallecimiento, dependencia, desempleo de larga duración e incluso el embargo de la vivienda habitual.

También es posible realizar aportaciones al plan de pensiones al mismo tiempo que se está cobrando, pero, teniendo en cuenta que la ley no permite ser en esta situación partícipe y beneficiario de una misma contingencia.

Cobrar y aportar al plan de pensiones a la vez

Una vez nos jubilamos podemos decidir si cobramos la prestación o si seguimos aportando al plan de pensiones. Si continuamos aportando al plan de pensiones sin rescatarlo, podremos cobrarlo cuando decidamos con la suma de todas las aportaciones que hayamos realizado.

Sin embargo, una vez iniciado el cobro, las aportaciones que vamos a realizar se destinarán exclusivamente a fallecimiento y dependencia. Es decir, estas aportaciones que se realizan tras haber iniciado el cobro, sólo pueden ser reclamadas si se produce la contingencia de dependencia, o por los herederos o beneficiarios en caso de fallecimiento.

Un caso diferente es el de un partícipe de un plan de pensiones con una incapacidad laboral permanente reconocida por la seguridad social. Este partícipe puede aportar para cualquier contingencia, jubilación, otro grado de incapacidad laboral permanente sobrevenida, fallecimiento o dependencia.

Si se le ha reconocido la contingencia de incapacidad laboral permanente, el partícipe también podrá cobrar o seguir realizando aportaciones. Si continúa las aportaciones podrá cobrar el plan de pensiones cuando él decida. Iniciado el cobro de la prestación de incapacidad laboral, puede reanudar las aportaciones para cualquier contingencia siempre que hubiera cobrado aquella íntegramente o hubiera suspendido el cobro.

Imagen de Flickr



Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Que los fondos de inversión son un instrumento financiero eficaz e interesante para todos los bolsillos parece que lo sabemos. Sin embargo, los españoles no aprovechamos su potencial como deberíamos.

Por qué los españoles no aprovechan los fondos de inversión como deberían

Existen muchas señales que indican que el uso de fondos de inversión como herramienta financiera en nuestro país no es la más correcta. Probablemente la señal más evidente es la de los periodos de permanencia media en los fondos de inversión.

Si en el caso de la mayoría de países del ámbito europeo esta permanencia media en un fondo de inversión por parte del usuario viene a durar unos cinco años, en el caso de España, los partícipes en fondos de inversión permanecen menos de un año de media.

Obviamente, si se trata de consolidar carteras de inversión en fondos es necesario alargar los períodos de permanencia en el instrumento financiero. Esta permanencia es la que permite afrontar los diferentes movimientos del mercado y extraer el equilibrio en la rentabilidad entre los buenos y los malos periodos que afecten al fondo.

Otra de las señales importantes tiene que ver con cómo entendemos los fondos de inversión. Y es que aún no visualizamos del todo, como usuarios, que se trata de herramientas que pueden resultar tremendamente útiles para todos los modelos de economía personal, incluso los más conservadores. Esto nos lleva a una situación curiosa en la que en nuestro país, a pesar de encontrarnos en una situación de tipos de interés cero, siguen existiendo 800.000 millones de euros colocados en depósitos bancarios. La lógica indica que se debería estar ante un trasvase de dinero de los depósitos a los fondos muy elevado, y sin embargo esto no está siendo así.

Por otro lado tendemos, como partícipes de fondos de inversión, a no profundizar más allá de las fórmulas estándar que nos propongan los fondos. Es decir, no solemos utilizar correctamente ni los servicios de asesoramiento, ni las herramientas de traspaso entre fondos, ni los canales de información que nos permiten entender la evolución de nuestro producto. Esto genera una visión del fondo casi a la altura de la de los productos pasivos de ahorro, algo con lo que realmente no tiene que ver ya que una de las claves en la gran mayoría de fondos de inversión es la posibilidad de su flexibilidad y adaptabilidad.

España sigue manteniendo una mentalidad muy tradicional en cuanto a la colocación del ahorro monetario. Esta mentalidad es la que nos lleva a acercarnos más a productos que resulten o garantizados o que nos suenen bien por el tiempo que llevan acompañando al ahorrador, como los depósitos, o las grandes campañas publicitarias con las que se lanzaron, como las cuentas de ahorro.

Lo cierto es que, como también ocurre en los planes de pensiones, la media de los pequeños inversores en nuestro país no aprovechamos correctamente el potencial que los fondos de inversión tienen. El mejor consejo en este sentido es acudir siempre al asesoramiento profesional.

Imagen de Flickr



Como tributa el rescate del plan de pensiones

La fiscalidad es una de las grandes ventajas de los planes de pensiones y aunque normalmente se asocia a las aportaciones, también afecta al momento del rescate. En otros post hemos analizado la necesidad de estudiar cuando rescatar el plan de pensiones y el impacto en la declaración de la renta por hacer en uno u otro momento.

recate plan de pensiones

Ahora vamos a ahondar precisamente en como tributa el rescate del plan de pensiones, cuántos impuestos pagarás por recuperar tu dinero.

Fiscalidad diferida

Lo primero que debes tener claro es que la fiscalidad de este producto está diferida al momento de recuperar el dinero, es decir, que no se pagarán impuestos por la inversión en planes de pensiones hasta que comencemos a cobrarlos.

Esto puede parecer baladí, pero permite aprovechar mucho mejor el poder del interés compuesto y maximizar las ganancias. Sin esa ventaja, Hacienda se quedaría cada año con parte de los beneficios que generas y, por lo tanto, al año siguiente generarías menos beneficios al reinvertir tu capital.

Para que lo entidas mejor, imagina que inviertes 10.000 euros todos los años durante 20 años en  un depósito que te da un 4% y que haces lo mismo con un fondo de inversión (incluimos los fondos por ser su ficalidad igual a la del depósito) que te ofrece la misma rentabilidad. Cada año te generarán 400 euros. Con el depósito, Hacienda se quedará un 19% o 76 euros cada año. Así, en el año 2 podrás reinvertir sólo 10.324 euros con tu depósito, pero reinvertirás los 10.400 euros limpios con el fondo y ese 4% se aplicará sobre ambas cifras.

El resultado: el segundo año tu depósito habrá generado 412,96 euros y tendrás 10658,5 euros tras pagar impuestos. El fondo habrá ganado 416 euros y tendrás en tu cuenta 10.816 euros porque no pagarás impuestos hasta sacar el dinero. Ahora imagínate que en lugar de dos años, aplicamos un periodo de 20 ¿Empiezas a ver por qué es importante que la fiscalidad esté diferida?

En la actualidad existen tres formas de rescatar un plan de pensiones y cada una tiene una fiscalidad diferente, aunque todas tienen algo en común: lo rescatado tributa como renta del trabajo y no como renta del ahorro. Esto quiere decir que pagarás más impuestos al recuperar tu dinero. Es el peaje por las deducciones al aportar a un plan de pensiones:

Rescate en forma de capital

El dinero se cobra ‘de golpe’ como una sola aportación en forma de capital. Todavía existe una disposición transitoria que permite aplicar una reducción del 40% sobre los beneficios obtenidos hasta 2007. En otras palabras, si hasta 2007 ganaste 100 euros, sólo pagarás impuestos impuestos sobre 60 de esos euros.

A partir de ahí, los beneficios se unirán al resto de rentas del trabajo. El resultado es que nuestra base imponible subiár y seguramente tributemos a un tipo mucho más alto del que nos correspondería de otra forma.

TABLAS DE IRPF

Por eso mismo no se suele recomendar rescatar el plan el año de la jubilación. Tu salario suele ser más alto que la pensión y, por lo tanto, tu escala también subirá en función de los tipos que acabas de ver.

Lo que ocurre aquí es que a los 30.000 euros que ganaste trabajando deberás sumar los 50.000 euros que acabas de rescatar de tu plan de pensiones.

Rescate en forma de renta

Es la opción más habitual y consiste en ir recuperando el dinero como si se tratase de un salario mensual, trimestral o en la periodicidad que deseemos.

En este caso el dinero recibido se sumará también al resto de rentas del trabajo tributando a nuestro tipo marginal de IRPF. Es decir, su funcionamiento sería igual que el de un salario.

De nuevo, es fácil que pagues más impuestos de los que pagarías con un fondo, pero eso dependerá de la cuantía de tu pensión pública y del dinero que vayas cobrando del plan. Una buena planificación financiera al establecer cuánto cobrar cada año puede ayudarte a ahorrar mucho dinero en la declaración de la renta.

Lo más importante en este punto es intentar evitar saltar de escala en el IRPF, porque eso haría que se multiplicase de forma exponencial el dinqero a pagar a Hacienda.

Rescate en forma mixta

Se recupera parte del dinero en forma de capital y el resto se cobra como renta. La ventaja es que se puede jugar con el dinero de forma que sólo se recupere la parte anterior a 2007 que cuenta con la ventaja de la reducción. El resto del dinero tributará como  lo hace al cobrar en forma de renta.

Es una de las opciones más habituales, ya que permite tener un dinero en efectivo para ese viaje que llevas tanto planteando y cobrar el resto mes a mes.   Una vez más, hay que planificar esas retiradas para no pagar de más a Hacienda por un lado y que el dinero del plan dé el máximo posible, por otro.

Imagen – JamesCohen



La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Este es uno de los debates más repetidos entre los gestores de carteras de fondos de inversión y carteras de inversión en general. Gestión activa frente a gestión pasiva. Se trata de dos modelos de trabajo enfrentados pero también complementarios. Analizamos sus fortalezas y puntos flacos.

La inversión activa frente a la inversión pasiva: ventajas y desventajas

Quienes hayan leído la entrada sobre cómo afecta la inflación a nuestras inversiones puede que apunten a la gestión activa del dinero como la mejor solución para sus finanzas personales. Sin embargo, la realidad es que existe otra forma de invertir en la que el dinero se mueve, pero sin que tengas que estar constantemente comprando o vendiendo acciones. Es lo que se conoce como gestión pasiva y día a día va ganando puntos.

Qué significan gestión pasiva y gestión activa

Por inversión activa y pasiva se entienden dos modelos de gestión de carteras y de inversiones en general que se pueden definir de la siguiente forma:

Gestión activa: supone mover el dinero en buscar de maximizar las oportunidades de inversión. El objetivo será siempre batir al mercado.

Gestión pasiva: implica menos movimientos de capital ya que el objetivo suele ser el de replicar un índice. En otras palabras, hacer lo que hace el mercado asumiendo que a largo plazo la bolsa siempre sube, entre otras cosas.

Para quienes todavía tengan dudas, la mejor forma de entenderlo es acudiendo a los fundamentos de la inversión pasiva. Los que apuestan por este tipo de gestión se basan en que los gestores de fondos tiende a equivocarse más que acertar y que, en cualquier caso, su operativa genera comisiones que impactan directamente sobre la rentabilidad del fondo. Las cifras, por ahora, avalan esta teoría, ya que salvo los fondos de autor, la mayoría de fondos obtiene rentabilidades inferiores a la del mercado.

Siendo esto así, ¿Por qué no tratar de replicar el comportamiento del mercado? Así surgieron los fondos indexados que, en buena medida son los que sustentan la gestión pasiva, dentro de la cual los Blogeheads son una de las corrientes más exitosas. Es lo que se llama gestión indexada y los ETF son sus grandes protagonistas.

Ventajas de la inversión pasiva

La principal ventaja de la inversión pasiva es que, como su propio nombre indica, supone realizar muchos menos movimientos de capital. Esto hace que las comisiones que paguemos sean menores, algo que también se aplica a los fondos de inversión con un estilo de gestión pasivo. Sin movimientos no se generan comisiones y por eso los ETF tienden a ser más baratos que los fondos.

Además, al ser una gestión menos activa y habitualmente más automatizada, se minimiza el impacto humano en la inversión. No es que funcionen solos y con sistemas automáticos -que también en algunos casos-, sólo que las pautas de inversión están más claras, así como la composición de sus carteras.

Desde el punto de vista inversor, la cartera puede estar todo lo diversificada que uno quiera. Al comprar un índice, como por ejemplo el Ibex, se está diversificando por tipo de compañía, aunque tambéin es verdad que no por ámbito geográfico. Por fortuna, hoy en día hay ETF para todos los gustos sobre cualquier activo. En pocas palabras, una gran diversificación a un coste reducido.

En cierto sentido, la gestión pasiva del capital es quizás la que mejor se adapta a los recursos de una persona que desea hacer su propia cartera de inversión a través de fondos y/o Etfs.

La desventaja más obvia es que se pueden perder oportunidades de negocio a las que sí se accedería con un tipo de gestión más activa y rápida, que reserva parte de su capital para acceder a estas oportunidades.

Ventajas de la inversión activa

Esta es la que utilizan la mayoría de fondos de inversión y, dejando de lado la generación de comisiones, en teoría les permite ser más inmediatos en la respuesta al mercado y, sobre todo, no perder oportunidades de inversión.

En un momento en el que las bolsas y los mercados suben, la inversión pasiva puede resultar muy atractiva porque genera menos comisiones y ofrece buen rendimiento, ya que casi todos los activos suben. Sin embargo, cuando el mercado está plano y sin una tendencia definida, la gestión activa es la que permite aprovechar más las pocas oportunidades que hay.

Y es que en esos casos, habrá que hacer algo diferente al mercado si se quiere ganar.

Gestión pasiva y gestión activa son totalmente complementarias. El primero tiene un carácter a priori más conservador, mientras que el segundo es el que permitirá maximizar ganancias aprovechando los baivenes del mercado.

Y a vosotros ¿Cuál de los dos estilos os gusta más?

Imagen de Flickr por David Lacarta



Tipos de pensiones de la Seguridad Social en España

Vamos a repasar los diferentes tipos de pensiones que gestiona la Seguridad Social en España.

Tipos de pensiones de la Seguridad Social en España

Encontramos de entrada dos grupos de pensiones según se trate de pensiones contributivas o pensiones no contributivas.

Pensiones contributivas

Se trata de prestaciones económicas que pueden tener una duración indefinida y cuya concesión queda supeditada a las siguientes cuestiones:

  • Acreditar períodos de cotización mínimos a la seguridad social
  • Cumplimiento de requisitos exigidos para la concesión.

La cuantía de estas pensiones queda determinada a partir de las aportaciones realizadas por el propio trabajador, en caso de trabajo por cuenta propia, o por el empresario en caso de trabajo por cuenta ajena. Aquí puedes ver cómo se realiza el cálculo y cuál será tu pensión.

Estas aportaciones se enmarcan en un periodo determinado para realizar el cálculo de la base reguladora de la pensión que corresponda.

Las presiones incluidas en este grupo son las siguientes:

Pensión de jubilación

Orientada a paliar la pérdida de ingresos al alcanzar la edad establecida y cesar la actividad profesional. También puede actuar en casos de reducción de jornada de trabajo y de salarios según los condicionantes legales establecidos a tal efecto.

Incluye los siguientes escenarios para la jubilación: Jubilación ordinaria, jubilación anticipada por tener la condición de mutualista, jubilación anticipada sin tener la condición de mutualista, jubilación anticipada derivada del cese no voluntario en el trabajo, jubilación anticipada por voluntad del trabajador, jubilación anticipada por reducción de la edad mínima debido a la realización de actividades penosas, tóxicas e insalubres, jubilación anticipada de trabajadores con discapacidad, jubilación parcial, jubilación flexible y jubilación especial a los 64 años.

Pensión por incapacidad permanente

Prestación económica que se orienta a la merma o pérdida de rentas salariales o profesionales cuando la persona queda afectada por enfermedad o proceso traumático derivado de enfermedad o accidente. Esta afectación debe reducir o anular la capacidad laboral de manera presumiblemente definitiva.

En esta versión se contemplan las variantes incapacidad total, absoluta y gran invalidez.

Pensión por fallecimiento

En este caso las prestaciones se orientan a compensar las situaciones económicas de necesidad derivadas para unas personas del fallecimiento de otras.

En estas pensiones se contemplan los modelos de, pensión de viudedad, orfandad y a favor de familiares.

Pensiones del SOVI

La Seguridad Social considera las pensiones del SOVI como un régimen residual para aplicar a aquellos trabajadores que, reuniendo los requisitos exigidos del régimen extinguido, no tengan derecho a pensión del sistema actual.

Aquí figuran tres tipos de pensión:

  • Vejez
  • Jubilación
  • Viudedad

Descubre la fiscalidad de las pensiones contributivas.

Pensiones no contributivas

Se trata de prestaciones económicas destinadas a aquellas personas en situación de necesidad de protección sin recursos para subsistencia siempre que reúnan los términos legalmente establecidos.

Se puede acceder a estas pensiones independientemente de haber cotizado el tiempo suficiente para alcanzar la prestación de nivel contributivo o no.

Las pensiones que se encuentran englobadas dentro de esta modalidad son las siguientes:

  • Invalidez
  • Jubilación

Descubre la fiscalidad de las pensiones contributivas.

Imagen de Flickr



Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

A la hora de plantear ingresos complementarios para tu jubilación existen opciones como el ahorro o el convenio especial con la Seguridad Social. Veamos los pros y contras de ambos modelos.

Convenio especial o ahorro ¿Cuál es mejor para la jubilación?

Las herramientas que utilicemos para dar a nuestra jubilación y servicios complementarios son, como es fácil entender, muy importantes. La decisión sobre el tipo de modelo que queremos seguir en este sentido debe ser meditada, para ello conviene que conozcamos las características que diferencian las diversas opciones.

En este caso comparamos la opción del convenio especial ofrecido por la Seguridad Social con la posibilidad del ahorro a través de diferentes herramientas financieras.

El convenio especial con la Seguridad Social

Se trata de la opción que la Seguridad Social ofrece a determinados colectivos para realizar cotizaciones individuales que permitan subsanar faltas de cotización en el cálculo de sus pensiones. También es posible utilizar este convenio para reforzar las bases de cotización y por tanto mejorar el cálculo de la futura pensión.

Se trata de un convenio que, por ejemplo, ha encontrado los últimos años utilidad en aquellos trabajadores que tras agotar el subsidio de desempleo tenían todavía algunos años por delante antes de la jubilación. En este caso, por ejemplo, el trabajador podía hacerse cargo personalmente de las cuotas a la Seguridad Social manteniendo el importe de la pensión al cotizar en un período de tiempo que sirve de cómputo para el cálculo de dicha pensión.

El convenio depende, para sus aportaciones, de la base de cotización que la propia persona elija partiendo del mínimo de su categoría hasta el máximo de cada grupo. A la base que se haya elegido se aplicaría un 28,3% que corresponde a lo que va a cotizar la persona, con un coeficiente del 0,94.

Para una cotización mínima, en torno a los 1.000 euros la aportación al convenio especial sería en torno a los 280 euros mensuales.

Por sus propias características este tipo de convenios resulta adecuado para quienes hayan cotizado por bases máximas en los últimos años de vida laboral. En este perfil la falta de cotización previa a la jubilación va a tener un impacto muy elevado.

Para casos en los que las cotizaciones se acerquen más a los mínimos hay que analizar muy a fondo tanto la pensión de jubilación que nos quedará, sin realizar el convenio, como la que surgiría de la aportación. Puede que la diferencia no compense. Obviamente tampoco es un buen acuerdo para quienes mantienen mucha distancia con el momento de la jubilación ya que el periodo de aportaciones sería muy elevado.

En el fondo realmente lo que estamos es ante una suerte de inversión a partir de unas aportaciones que nos revertirán en un beneficio, que en este caso será la pensión estatal. Es importante pues tener en cuenta este tipo de beneficio, es decir, lo que diferencia una pensión de jubilación con y sin la aportación al convenio.

El ahorro para la jubilación

El ahorro buscando rentabilidad para complementar nuestra futura pensión de jubilación es, por otro lado, una opción abierta para todo tipo de perfiles.

En este modelo de buscar ingresos complementarios, elegimos una o varias herramientas financieras en las que aportamos nuestro dinero, bien de manera periódica y sistemática o bien a base de aportaciones únicas o en el tiempo.

De este modo, a través de estas herramientas buscamos obtener en el tiempo una rentabilidad que nos permita el complemento a nuestros ingresos ante la pérdida de poder adquisitivo que supone la pensión de jubilación.

Existe una enorme diversidad de herramientas para el ahorro cara a la jubilación. Desde productos como los fondos de inversión, más agresivos hasta productos garantizados como los seguros de ahorro o los planes de pensiones, que además presentan beneficios fiscales.

Cada producto cuenta con sus ventajas y desventajas que analizamos en este post y que debes conocer.

En conclusión

No son dos modelos que realmente deban compararse ya que incluso pueden llegar a ser complementarios. En el caso del convenio se trata de una herramienta destinada o bien a reforzar las futuras versiones o, mayormente, a cubrir las lagunas de cotización. Este supuesto es distinto al del financieros aporte a productos financieros específicos dedicados a la búsqueda de rentabilidad.

La mejor fórmula para hacer lo más conveniente es consultar con un experto que haga números y ponga las cosas en perspectivas. Aquí puedes contactar con uno.

Imagen de Flickr



5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

La previsión es la base del ahorro. Vamos a descubrir algunos gastos que vas a poder prever y para los que puedes ahorrar.

5 gastos a medio plazo que puedes prever y para los que puedes ahorrar

Hay que sacarse de la cabeza esa imagen del ahorro como acumulación de dinero sin grandes objetivos más allá de juntar cada vez más. Al contrario, el ahorro debe tener siempre objetivos. Calcular el porcentaje que se destina a diferentes gastos puede ser una de las mejores decisiones que tomes para fomentar el ahorro en tu economía doméstica.

Vamos a descubrir algunos gastos que son perfectamente previsibles y para los que puedes ahorrar, evitando tener que buscar financiación concreta en el momento de acometerlos. Y es que endeudarse para costear gastos que podrías pagar al contando si te planificases es uno de los errores más comunes en la gestión financiera.

Los gastos imprevistos, reformas, reparaciones…

Este suele ser uno de los elementos más desequilibrantes de una economía doméstica. Cuando no se han contemplado los imprevistos, el dinero necesario para cubrirlos surge siempre de otras partidas, cuando no directamente de la cuenta corriente, desequilibrando la economía familiar de manera seria.

Ahorrar creando un fondo de emergencia para cubrir imprevistos es una de las mejores ideas que puedes tener para favorecer a tu bolsillo. Un fondo de emergencia correcto es aquel que viene a cubrir entre tres y seis meses de tus gastos corrientes incluyendo recibos, hipoteca etc. y excluyendo gastos de alimentación, ocio y varios.

Las cuentas remuneradas o los seguros de ahorro puede ser un buen instrumento para ir aportando dinero a este fondo de emergencia, aunque hay más opciones.

Las deudas

Las deudas son sin duda otro elemento que podemos prever más o menos. Tanto aquellas deudas que ya poseemos como buena parte de las deudas futuras, por ejemplo cuando acometemos la compra de un nuevo vehículo, debieran estar lo más controladas posible.

En una segunda fase de ahorro, tras haber creado un fondo de emergencia, no estaría mal dedicar una parte de nuestro ahorro a un fondo para afrontar deudas, que puede ser coincidente con el fondo de emergencia aumentando este.

Vacaciones o gastos previsibles

Un error bastante habitual es el de acudir a financiación con coste para actividades como unas vacaciones o las compras de navidad por ejemplo. En general nunca recomendaríamos acudir a financiación con coste para este tipo de acciones aunque, es comprensible que no para todos los bolsillos sea viable acumular el ahorro necesario para evitarlo.

En la medida de lo posible siempre resulta importante ahorrar con objetivos claros. Por ejemplo, ahorrar teniendo en cuenta que tenemos realizar unas vacaciones en un momento determinado. Este tipo de ahorro realizado en el tiempo de manera sistemática suele ser muy eficaz y, desde luego, nos evita el coste de la financiación.

Renovaciones, abonos, seguros, carnets

A veces no concedemos la importancia que tienen todos nuestros gastos. Los gastos anuales o semestrales devenidos de cuestiones como renovaciones de carnets deportivos, pago de seguros, abonos, pueden ser muy importantes y llegar en muy mal momento si no se han previsto.

No es interesante vincular el fondo de emergencia a estos gastos ya que son perfectamente previsibles y es muy sencillo calcular el momento en el que va a pasar por nuestras cuentas.

A este tipo de gastos debiéramos prestarle tanta atención como a nuestros recibos y gastos corrientes, es decir, tener siempre el dinero preparado para evitar tirar de tarjeta de crédito o sufrir los costes de devolución de recibos.

Preparar la jubilación

Obviamente la jubilación en sí misma no es un gasto. Sin embargo, no podemos olvidar que en este momento de la vida nuestro poder adquisitivo va a disminuir y por tanto es necesario plantearse herramientas de ingresos complementarios a nuestra pensión de jubilación.

Ahorrar desde casi el inicio de nuestras carreras profesionales para la jubilación es siempre una buena idea. Cuanto antes comencemos el ahorro para la jubilación más larga será nuestra cartera de ahorro y más posibilidades de consolidar unos buenos ingresos complementarios tendremos.

Aquí el abanico de instrumentos de ahorro es muy amplio pero los más extendidos serían los planes de pensiones y por supuesto los seguros de ahorro. Un buen asesor financiero puede ayudarte a dar con el que mejor se adapta a tus necesidades.

Imagen de Flickr



Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Cuando ponemos dinero en un plan de pensiones adquirimos participaciones en dicho plan. Vamos Así varía y evoluciona el precio de ellas.

Cómo varía el precio de cada participación en un plan de pensiones

Un plan de pensiones participa en un fondo de pensiones. En el fondo de pensiones encontramos un patrimonio que se constituye a partir de las inversiones que cada uno de los participantes realiza en su plan de pensiones. De esta manera cada vez que aportamos dinero a un plan de pensiones lo que estamos haciendo es adquirir participaciones del patrimonio del fondo de pensiones.

El objetivo de todos los planes de pensiones es culminar en el momento del rescate, el momento de la jubilación o alguna de las circunstancias especiales en las que se puede rescatar un plan de pensiones. Cuando realizamos este rescate la gestora del fondo de pensiones lo que hará será devolvernos el valor correspondiente a las participaciones que tengamos en el fondo de pensiones. Como es fácil de entender, el valor de cada participación, su precio que se denomina valor liquidativo, habrá ido variando a partir tanto de las aportaciones y extracciones realizadas en dicho fondo como de los movimientos de los mercados o las referencias a las que se ligue la inversión.

El precio de las participaciones evoluciona en el tiempo. Uno de los motivos fundamentales es que el propio patrimonio del fondo de pensiones va evolucionando de manera constante día a día. El modo de descubrir el valor es la división del patrimonio entre el número de partícipes: esta información es una de las que ofrecen de manera regular las gestoras a los partícipes en los planes de pensiones.

Obviamente cuando se nos indica el precio de una participación podemos calcular el capital disponible en esa fecha: tan sólo debemos multiplicar dicho precio por el número de participaciones que poseemos. La rentabilidad lógicamente presente en el valor liquidativo final, es decir al rescate, hace que este valor liquidativo sea superior al inicial.

Por supuesto la evolución de un fondo de pensiones tiene que ver con los mercados. Esto es básico ya que dependiendo del tipo de plan de pensiones a que hayamos apostado nuestro dinero la influencia de la renta variable será mayor o menor.

Sin embargo, a efectos del precio de la participación esto se nos presenta de manera global. De este modo, efectivamente, el valor patrimonial del fondo de pensiones depende tanto del aumento o disminución del patrimonio por aportaciones como de los resultados de la inversión.

Entender este funcionamiento del precio de las participaciones es importante sobre todo para comprender otra de las cuestiones básicas en los planes de pensiones: cuanto antes comencemos las aportaciones mejor.

Hay que tener en cuenta que un plan de pensiones deben pasar por diferentes fases. La primera fase, la más compleja y arriesgada sobre el papel, es en la que se apostará más por la renta variable buscando mayores índices de rentabilidad a lo largo del tiempo. Posteriormente esto se irá graduando modificado el plan cada vez a terrenos más seguros hasta los compases finales donde se apostará por productos garantizados o similares.

Imagen de Flickr




Página 1 de 912345...Última »