Articulos de la categoria 'Fiscalidad pensiones'

Pensiones del extranjero, cómo tributan

Todos los ciudadanos tienen la obligación de tributar por las pensiones recibidas por trabajos en el extranjero tal y como recoge la Ley del IRPF, en donde se recoge que todo residente fiscal en España “deberá declarar las rentas que obtenga en cualquier parte del mundo”, sin perjuicio de lo que recoja en el Convenio entre España y el país de origen de la renta para que no se produzca la doble imposición.

Pensiones del extranjero, cómo tributan

Por lo tanto, aquellos que hayan trabajado en un país extranjero, como puede ser el caso de Suiza, Francia, Alemania, Reino Unido, etc, y en estos momentos perciban una presión pública o privada por los servicios realizados, tienen que tributar por estos ingresos en la Declaración de la Renta como rendimientos del trabajo.

Este tipo de pensiones no suelen aparecer en los borradores que la Agencia Tributaria envía a los contribuyentes, pero es nuestra obligación incluirlas. Lo haremos en el apartado de retribuciones dinerarias como rendimientos del trabajo y en la Casilla 001 del Programa PADRE incluiremos el importe.

Cabe la posibilidad de que la pensión en un estado extranjero también tenga ya una retención en el país de origen, por eso a la hora de realizar la Declaración de la Renta y de incluirla como rendimientos del trabajo habrá que aplicar la deducción por doble imposición internacional. En la página 14 del programa Padre indicaremos en la casilla 505 el importe de los rendimientos del trabajo incluidas en la base general, mientras que en la casilla de impuestos satisfechos en el extranjero incluiremos la cantidad de las retenciones que se hayan realizado en el país de origen de la pensión.

Rellenando esta casilla 505 se calculará de manera automática en el programa Padre la cuantía que se debe deducir, evitando así que se tribute por estos ingresos tanto en el país de destino como en el de origen.

En los últimos años se ha producido una serie de mejoras en los métodos de intercambio de información con otros países por parte de la Agencia Tributaria, sobre todo con los europeos. Ahora dispone de una serie de datos fiscales que no estaban a su alcance con anterioridad, de ahí que se esté reclamando en estos momentos a los contribuyentes la deuda por la no tributación de las pensiones internacionales con carácter retroactivo. Se han denunciado casos en los que algunas personas se han visto obligadas a abonar sanciones que llegaban hasta los 20.000 euros por no declararlas en su momento.



¿Influye el mes en lo que se cobra de jubilación?

Cuando pensamos en nuestra futura jubilación nos asaltan muchas dudas. Algunas son muy visibles, sobre los importes de nuestra jubilación, el proceso burocrático, etcétera y otras no tanto pero igual de importantes, como por ejemplo la posible influencia del mes en el que los jubilemos sobre nuestra jubilación.

Influye el mes en lo que se cobra de jubilación

Y ya de antemano decimos que sí, que efectivamente el mes elegido para nuestra jubilación influye lo que vamos a cobrar durante el resto de nuestras vidas tras acceder a la pensión. Trataremos de explicar cómo influye realmente.

Para ello debemos tener en cuenta que en el cálculo de nuestro futuro jubilación intervienen tres elementos fundamentales: el número de años cotizados, las bases de cotización (y por tanto la propia evolución salarial del trabajador y el tratamiento económico de las bases de cotización máximas y mínimas) y la evolución del Índice de Precio al Consumo.

Esto último, que tal vez no lo tenemos tan en cuenta, queda representado en el hecho de la necesidad de tener en cuenta este índice a la hora de las revisiones salariales pero también a la hora de establecer la base reguladora de la pensión ya que se utiliza para la actualización de las bases de cotización.

formula_base_reguladora_pension_contributiva_2013

mediante la fórmula se toman las bases de cotización anteriores haciendo media con las que se corresponden a los dos años anteriores a la jubilación (los dos años previos a la jubilación no cuentan) es decir existe un periodo de dos años en los que las bases no sufren actualizaciones pero, el resto de las bases hasta cubrir los máximos de cotización si, en esta parte encontramos el 90% del total de la base reguladora, y aquí entra en juego el hecho clave, cuanto mayor sea el valor que alcanza el IPC en ese mes (I25) más elevada sea la base reguladora y por tanto, más elevada sea la pensión.

No se puede de hecho averiguar de antemano cuál será el IPC que se utilizarán el cálculo de nuestra pensión ya que, será el momento de la jubilación cuando, ya habrá pasado 24 meses al menos sobre ese momento, el caso es importante reseñar que esto no sería válido para quienes hayan cotizado sobre las bases máximas, pero este es un porcentaje menor con respecto al global de los cotizantes.

Si se diera el caso de la posibilidad de elección sobre el mes de jubilación, debiéramos fijarnos en la evolución del IPC mensual en referencia a los dos años anteriores al año de jubilación y contrastar su evolución, dicho de otro modo, un valor de evolución muy elevado para el IPC en un mes significa que el siguiente mes sería idóneo para la jubilación. No es esperable que las pensiones no sigan creciendo con el IPC, como lo han venido haciendo hasta ahora por lo que una buena elección del mes de jubilación puede significar una diferencia importante, no tanto por el volumen global sino porque podemos adelantar en el tiempo la propia evolución de la pensión, es decir, elegir un buen momento puede hacer que nuestra pensión se eleve uno o dos años antes de su momento en conjunto.

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Como tributan los seguros de Ahorro en el IRPF

Los seguros de ahorro son una alternativa que cada vez utilizan más inversores para complementar su jubilación. Algunos incluso te permitirán pagar menos impuestos en la declaración de la renta. Te explicamos cómo tributan.

Como tributan los seguros de Ahorro en el IRPF

No sólo de fondos de inversión y planes de pensiones vive el pensionista. Los seguros de ahorro son una de las alternativas a los planes de pensiones para el ahorro a largo plazo. En plena campaña de la renta 2014 te explicamos cómo tributan los unit linked, PIAS, PPA y los Planes de Ahorro 5, aunque estos últimos no tendrás que incluirlos en tu declaración hasta la renta 2015.

PPA o Plan de Previsión Asegurado

Empezamos por el producto estrella, los Planes de Previsión Asegurados o PPA, que aseguran el capital invertido más un pequeño beneficio pero que sólo se pueden rescatar en determinados supuestos. Se trata de los primos-hermanos de los planes de pensiones cuya gran diferencia es que con el PPA el dinero y el beneficio están garantizados y con el plan de pensiones no.

En este sentido y a efectos de la declaración de la renta hay que diferenciar entre las aportaciones y los reembolsos. Las primeras permitirán reducir la base imponible y pagar menos impuestos y las segundas serán por las que efectivamente pagues en el IRPF.

Las aportaciones a los PPA

Las aportaciones a los Planes de Previsión Asegurados permiten pagar menos impuestos dentro de unos límites fijados por la edad del contribuyente y sus ingresos. En la renta de 2014 estos límites son los siguientes.

  • Para menores de 50 años, la menor de las cantidades entre 10.000 euros y el 30% de la base imponible.
  • Para mayores de 50 años, la menor de las cantidades entre 12.500 euros o el 50% de su base imponible.

Desde el 1 de enero los límites dinerarios bajan hasta los 8.000 euros sin importar la edad del partícipe, aunque este cambio se aplicará ya en la renta 2015.

Las cantidades pendientes de reducir se podrán llevar a los ejercicios siguientes.

El rescate del PPA

El PPA sólo se puede rescatar en determinados supuestos, tal y como ocurre con el plan de pensiones. Estos son el de jubilación, paro de larga duración e incapacidad y desde el 1 de enero de 2015 también pasados 10 años desde la primera a portación a contar desde esa fecha.

El partícipe puede optar por rescatar el PPA en forma de capital o de renta. En el caso del capital, todo el montante se sumará a las rentas del trabajo y tributará bajo las tablas generales de IRPF.

En el caso de recuperarlos en forma de renta también pasarían a integrarse en las rentas del trabajo junto con el salario y la pensión.

PIAS o Plan Individual de Ahorro Sistemático

Esta es otra alternativa a los planes de pensiones todavía más conservadora. Básicamente se trata de un seguro de ahorro en el que el usuario se compromete a realizar una serie de aportaciones a cambio de un interés garantizado y en el que la entidad suele premiar con bonificaciones la permanencia. En este caso no hay reducciones a la base imponible por las aportaciones.

En el momento del rescate deberán de haber pasado 10 años desde la primera aportación (5 años desde 2015 por la reforma fiscal) para poder obtener los beneficios fiscales, que consisten una serie de reducciones sobre el capital ligadas a la edad en el momento del rescate.

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayor de 70 años: 8%

Si se optase por recuperar el dinero en forma de renta vitalicia, directamente no habría que tributar por él.

En caso de recuperar el dinero antes de los diez años, pasará a considerarse ganancia patrimonial, integrándose en las rentas del ahorro y tributando bajo los tramos del ahorro según se muestran a continuación para 2014 y los próximos ejercicios.

Unit Linked

Menos extendidos, los Unit Linked son productos que también comercializan muchas aseguradoras y que podrían definirse como una cesta de fondos de inversión donde el usuario elige entre tres y cuatro de los que ponen a su disposición en función de su perfil inversor. Se trataría de una alternativa a crear una cartera propia de fondos, sólo que con ciertas diferencias.

En términos fiscales, si el partícipe sobrevive al seguro el rendimiento del unit linked tributará como rendimiento de capital mobiliario según los tramos del ahorro.

Plan Ahorro 5

Este producto de nueva creación que se comercializa desde 2015 permite acumular a través de una cuenta de ahorro o de un seguro de ahorro un capital que, pasados cinco años, estará exento de tributar en la declaración de la renta.

El límite a las aportaciones es de 5.000 euros por persona y hay que dejar el dinero cinco años en la cuenta o en el seguro. Si se rescata antes, habrá que pagar impuestos bajo los tramos del ahorro que ya hemos comentado.

Si quieres ver un ejemplo concreto del ahorro de este producto, aquí te lo explicamos.

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Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

La mayoría de la gente que cuenta con un plan de pensiones lo hace más por las ventajas fiscales que por la rentabilidad que ofrecen. Pero si se quiere maximizar esta ventaja fiscal no basta con desgravar en el IRPF, también hay que reinivertir ese dinero

Cada producto financiero tiene su vida comercial, un momento del año en el que las entidades hacen un esfuerzo especial para promocionarlo. En el caso de los planes de pensiones y los PIAS este periodo se centra en los últimos meses del ejercicio y no es casualidad. Uno de los grandes atractivos de los planes de pensiones es la posibilidad de pagar menos impuestos en la declaración de la renta y es a finales de año cuando muchos contribuyentes empiezan a pensar en cuál será el resultado del IPRF y a tomar medidas al respecto.

Por eso mismo, si quieres tomar ventaja de las deducciones que te brindan los planes de pensiones no deberías limitarte a usarlos como una herramienta para pagar menos impuestos. Una buena estrategia para lograrlo pasa por reinviertir los beneficios fiscales y la devolución de la renta en general en ampliar tus posiciones en planes de pensiones.

Un estudio de Fernando Luque en MorningStar apuntaba directamente en esta dirección al comparar la rentabilidad de planes pensiones frente a fondos de inversión. El resultado daba como vencedor a los planes de pensiones, pero también porque contaba con que el ahorrador reinvertiría las ganancias en el propio plan. Desde aquí queremos proponerte algo parecido.

Si Hacienda te devuelve dinero no lo uses para irte de vacaciones o a cenar al restaurante de moda, que lo que has ganado vía impuestos revierta en que vuelvas a pagar menos impuestos. En este sentido la ecuación es relativamente sencilla: si todavía no aportas el máximo a tu plan de pensiones, coge el ahorro fiscal que ya has obtenido e inviertelo en el plan porque así cada vez estarás más cerca de esta deducción máxima.

El ahorro fiscal del plan de pensiones

Para entenderlo mejor vamos a coger la calculadora y hacer números sobre el ahorro fiscal que supone contratar un plan de pensiones. Antes de nada conviene aclarar que el dinero aportado e los planes de pensiones sirve para minorar la base imponible dentro de los límites marcados por la ley, que han cambado en 2015 para situarse en los 8.000 euros.

En este sentido, si ganas 18.000 euros y has aportado 4.000 a tu plan de pensiones es como si ganases 14.000 a efectos de la declaración de la renta. Lógicamente, los impuestos que pagarás con un sueldo de 18.000 euros y otro de 1.4000 no serán los mismos. Sólo hace falta fijarse en los tramos de IRPF para darse cuenta de la diferencia de tributar en uno o en otro.

Por qué reinvertir lo que ganas en hacienda en tu plan de pensiones

Por eso mismo se dice que cuanto mayor es la renta más alto es también el beneficio discal de los planes de pensiones. Y es que si ganas 60.000 euros, 47% cantidad tributará ya a tipos cercanos al 50%. EL plan de pensiones te ayudará a reducir la cifra por la que tributas.

Si quieres calcular el ahorro fiscal es tan fácil como usar el Programa Padre y cargar dos supuestos, uno con la inversión en el plan de pensiones y otro sin ella. Supongamos que el ahorro fiscal en el primero de los supuestos es de 200 euros. Si cogiese es capital y lo reinvirtiese en el plan de pensiones, ese año las aportaciones serían de 4.200 euros, por lo que el beneficio fiscal sería algo mayor que los citados 200 euros. Al final, gracias al mismo principio que se aplica con el interés compuesto, seguirá aumentando poco a poco la cantidad aportada y la deducción hasta alcanzar el máximo de 8.000 euros marcados por ley, todo sin que el ahorrador se dé prácticamente cuenta.

¿Y tú, tienes pensado reinviertir ese dinero en tu plan de pensiones?



Todo lo que no te han contado de los planes de pensiones: Así funcionan de verdad

Los planes de pensiones son la herramienta de ahorro a largo plazo más utilizada por los españoles. Os descubrimos cómo funcionan, sus ventajas y desventajas.

Todo lo que no te han contado de los planes de pensiones: Así funcionan de verdad

Durante muchos años la imagen de los planes de pensiones se asociaba directamente con la desgravación fiscal. Tanto era así que se venía a tener la sensación de un producto cuya principal virtud era esa posibilidad de desgravar: Afortunadamente esto ya no es así y a los planes de pensiones se les reconoce la utilidad de ahorro a futuro que realmente tienen, aunque desconocemos aún algunas cuestiones relevantes de su funcionamiento.

Un plan de pensiones es realmente un producto financiero de inversión, aunque posee la particularidad de permitir que se realicen aportaciones periódicas de ahorro que proporcionan (o pueden proporcionar) una rentabilidad determinada. Es un producto que vamos a poder contratar de forma voluntaria, siempre con carácter privado y siempre como una herramienta complementaria a los derechos de pensiones de jubilación que podamos obtener de la seguridad social o de otros modelos de ahorro compatibles.

Para obtener estas rentabilidades los planes de pensiones deben invertir su patrimonio en determinados activos o herramientas de inversión. Esto se realiza a través de los fondos de inversiones, con los que a veces los podemos confundir y que no dejan de ser sino el patrimonio citado de los planes de pensiones que integren dicho fondo y a través de los cuales se invierte.

Y es que las inversiones, es decir, donde se destina el patrimonio del plan de pensiones, son uno de los elementos fundamentales y que siempre tenemos que tener en cuenta cuando vamos a contratar uno de estos productos. Desde planes que se dedican de manera total a invertir en renta fija, con lo cual son planes muy conservadores y que arriesgar un poco el patrimonio, hasta planes que apuestan también totalmente por la renta variable convirtiéndose en productos que presentan un alto nivel de riesgo, pero, a cambio, también un alto nivel de posibilidad de obtener mayor rentabilidad.

Realmente de lo que se trata es de que te plantees el ahorro a través de un plan de pensiones como una carrera de fondo: contratándolo cuanto antes y adaptando su formato de inversión a medida que pasa el tiempo.  De esta manera, por ejemplo, podríamos perfectamente comenzar con un producto que apostará firmemente por la renta variable, ya que trataríamos a lo largo del tiempo de obtener rentabilidades interesantes compensadas con las posibles pérdidas que las fluctuaciones del mercado proporcionan. Posteriormente podemos ir graduando poco o poco el nivel de riesgo a través de la renta variable mixta, presentando menos riesgo, la renta fija mixta ya apostando más por la renta fija pero con dosis de renta variable hasta definitivamente, consolidar nuestra cartera ya con la jubilación cercana en la renta fija los productos garantizados.

La gran ventaja que este camino de ahorro tiene es que durante todo su proceso vamos a poder seguir aprovechando la desgravación, pero, además, podremos trasladar el dinero a otro plan de pensiones con otro modelo de inversión sin coste impositivo. Es decir, no habrá que pagar impuesto por recuperar el dinero si se reinvierte en otro plan. Eso sí, recuerda siempre que se trata de una desgravación en diferido, es decir, a la hora del rescate en el momento de la jubilación dependiendo de la manera en la que rescates tus derechos consolidados deberás tributar.

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Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

Llega el momento de presentar la declaración de la renta y se agolpan las dudas fiscales. Una de las más habituales tienen que ver con nuestras inversiones y ahorros. Es decir, ¿Qué pasa con el dinero de la cuenta corriente? ¿Y con el de los depósitos o los fondos de inversión? Lo cierto es que todos los productos de ahorro a largo plazo tributan en el IRPF y hay que pagar impuestos por ellos y, más concretamente, por las ganancias que generan.

Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

Las inversiones forman parte de lo que se conoce como rentas del ahorro y que, salvo excepciones, tributan en función de tres tramos para el conjunto de las ganancias obtenidas. Son los siguientes:

  • 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

A la hora de incluirlos en la declaración de la renta se tendrá en cuenta la suma de todos los beneficios obtenidos, no las rentabilidades particulares de cada inversión. Dicho de otra forma, se integrarán las ganancias que, una vez juntas, pagarán impuestos en función de los mencionados tramos. Así, por ejemplo, si hemos obtenido 9.000 euros, Hacienda se llevará un 21% de por los primeros 6.000 euros, lo que equivale a 1.260 euros y un 25% de los 3.000 restantes, que serían 750 euros adicionales.

Los productos de ahorro se incluyen en la página 3 de la declaración de la renta de rendimientos de capital mobiliario y en la novena, en el apartado G2, destinada a la las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales. Tanto la entidad bancaria como nuestro bróker o entidad gestora de los fondos de inversión y planes de pensiones deberá remitirnos la información básica respecto a las operaciones del pasado ejercicio fiscal.

En términos generales, sólo tributaremos al hacer efectivas las ganancias acumuladas, no por el incremento del valor de la inversión cuando esta se encuentra ‘bloqueada y todavía no se ha hecho efectiva’. Así, por ejemplo, no habrá que pagar impuestos por la subida del 50% en nuestras acciones si todavía no las hemos vendido y lo mismo puede aplicarse a los fondos de inversión.

En cualquier caso, nunca está de más recordar cómo tributan las principales inversiones y ahorros:

Depósitos: los rendimientos obtenidos tributarán en función de los tres tramos ya comentados. Cada vez que venza el plazo y nos paguen intereses habremos de pasar por la caja de Hacienda.

Fondos de inversión: tributarán conforme a los tramos expuestos con la salvedad que no será necesario pagar impuestos si optamos por reinvertir el dinero obtenido en la contratación de otro fondo.

Letras del tesoro y bonos del tesoro: se cobran a vencimiento o en forma de cupón anual y deberemos incluir ese dinero con el resto de rentas del ahorro para tributar conforme a los tres tramos comentados.

Intereses en cuentas: funcionan igual que los depósitos. Los rendimientos que ofrecen anual o mensualmente se sumarán a la base imponible del ahorro.

Inversiones en bolsa: pagaremos impuestos por las ganancias obtenidas al vender las acciones. La salvedad es que podremos compensar las pérdidas con ganancias, incluso de ejercicios posteriores y que en caso de vender las acciones antes de tenerlas un año en cartera, las ganancias tributarán al tipo marginal de IRPF.

Planes de pensiones: este producto funciona de forma diferente a los anteriores y hay que distinguir entre las aportaciones y el rescate. Las primeras, entendidas como el dinero que invertimos anualmente, darán lugar a una reducción de la base imponible y, por lo tanto, ayudarán a pagar menos impuestos. Además, no habrá que pagar impuestos por las ganancias que obtenga el plan hasta el rescate del dinero, por lo que su fiscalidad está diferida. Al rescatarlo, la factura fiscal dependerá del modelo elegido. Si recuperamos el dinero en forma de capital, todo de golpe, este se considerará una ganancia que hará subir nuestra base imponible, mientras que si lo hacemos como renta, esta tributará como lo venía haciendo nuestro suelo.

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¿Quiénes están exentos de presentar la declaración de la renta?

Una de las primeras tareas que todo contribuyente debería llevar a cabo al comenzar la campaña de la renta es asegurar si está o no obligado a declarar. Después o al mismo tiempo ya podrá solicitar el borrador de IRPF para ver el resultado de la declaración y decidir si presenta o no el IRPF.  Y es que no todo el mundo está obligado a tributar en la renta y existen perfiles que quedarán libres de esta obligación.

Quiénes están exentos de presentar la declaración de la renta

En primer lugar habrá que repasar la parte relacionada con los ingresos, pues existe un mínimo exento para hacer la declaración de la renta. Con carácter general estas son las cifras:

  • Personas cuyos rendimientos íntegros del trabajo no superen los 22.000 euros siempre que provengan de un solo pagador.
  • Personas cuyos rendimientos íntegros del trabajo no superen los 11.200 euros existiendo más de un pagador y el segundo y siguientes pagadores superen en conjunto los 1.500 euros anuales.
  • Personas cuyos rendimientos no superen los 11.200 euros siempre que se trata de pensionistas cuyos únicos ingresos provengan de las prestaciones pasivas del artículo 17.2ª de la Ley de IRPF, provenga de dos o más pagadores y hayan sufrido retención.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros para pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por pensión de alimentos no exenta.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros cuando el pagador no está obligado a retener.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros por rendimientos íntegros del trabajo sujetos a tipo fijo de retención.
  • Las personas que hayan obtenido rendimientos íntegros del trabajo, del capital o de actividades económicas inferiores en su conjunto a los 1.000 euros anuales u pérdidas patrimoniales de cuantía inferior a 500 euros.

Los dos primeros supuestos son los más habituales y para entenderlos, nada mejor que un ejemplo. Un empleado al uso que cobra 18.000 euros de su empresa sin ningún otro trabajo o ingreso, no estará obligado a declarar, aunque podrá hacerlo si así lo desea y si el resultado le es positivo o incluso si es negativo, a ingresar.

¿Y en el resto de casos? Vamos a poner un caso concreto. Si Pedro ha ingresado 15.000 euros de dos empresas, 14.000 euros por la primera y 1.000 euros por la segunda no estaría obligado a presentar la declaración de IRPF porque pese a superar los 11.200 euros, no ha percibido más de 1.500 del segundo y posterior pagador. Sin embargo, vamos a ver qué pasa cuando alteramos las cifras. Supongamos que ha cobrado esos 15.000 euros pero 13.000 eran de la primera empresa y 2.000 euros más de paro. En este caso sí estaría obligado a declarar porque la prestación por desempleo actúa como segundo pagador y habría recibido más de 1.500 euros del segundo con unos ingresos globales que superan los 11.200 euros.

¿Alguna duda? Sólo tienes que formularnos tu pregunta y trataremos de resolverla.

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Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr



Como tributan los productos de ahorro a largo plazo

Se entiende por ahorro a largo plazo aquel que tiene un horizonte temporal superior a los dos años, aunque en muchos casos también suele vincularse con el ahorro para la jubilación. La oferta de inversión en este punto es enorme y se puede incluso argumentar que casi cualquier producto puede considerarse como uno de largo plazo, que basta con mantener la inversión durante más tiempo –siempre que su estructura lo permita-.

fiscalidad ahorro a largo plazo

 

Sin embargo, a efectos prácticos existen una serie de productos financieros especialmente contraindicados para el ahorro a largo plazo y que son los que, a la postre, utilizan la mayoría de ahorradores. A la hora de valorarlos nunca debemos perder de vista su rentabilidad, pero tampoco su fiscalidad, pues está será determinante para elegir y determinar el rendimiento final que obtenemos.

¡Comenzamos nuestro repaso!

Planes de pensiones

En cierto sentido, ‘la niña bonita’ de la inversión a largo plazo. Su fiscalidad ofrece enormes ventajas en lo que a las aportaciones se refiere pero ciertas desventajas a la hora de recuperar el dinero.

Y es que las aportaciones a los planes de pensiones sirven para reducir la base imponible de IRPF y lograr así pagar menos impuestos. La cuantía está limitada en función de la edad y los ingresos del partícipe de la siguiente forma:

  • Menores de 50 años: podrán aportar la menor de las cantidades entre 10.000 euros o el 30% de su base imponible.
  • Mayores de 50 años: podrán deducir la menor de las cantidades enter 12.500 eros o el 50% de su base imponible.
  • Personas con discapacidad: podrán deducir hasta 24.500 euros.

En cuanto al rescate del plan de pensiones, se podrá recuperar el dinero en forma de capital –de golpe-, de renta o en forma mixta. Las cantidades recuperadas en forma de capital disfrutarán de una reducción del 40% para las cantidades aportadas antes de 2007 y sus rendimientos, mientras que las recuperadas en forma de renta se sumarán a las rentas salariales y tributarán al tipo marginal de IRPF del contribuyente.

El truco en este caso reside en que no sólo se gravan los beneficios del plan de pensiones, sino también el capital aportado a la hora de recuperarlo, lo que supone una desventaja fiscal frente a otras alternativas.

Fondos de Inversión

El horizonte de inversión de un fondo puede ser tan largo como el propio cliente quiera. Así, puede dejar su dinero desde unos meses hasta años, si lo desea. La única ventaja adicional frente a otros productos es que no habrá que pagar impuestos por los beneficios obtenidos siempre que estos se reinviertan en otro fondo de inversión.

Poder diferir el pago de estas cantidades ayudará, en teoría, a que nuestros ahorros crezcan más rápido. Cuando decidamos retirar efectivamete el capital, los beneficios se sumarán al resto de rentas del ahorro para tributar bajo tres tramos diferentes:

  • 21% para las ganancias hasta 6.000 euros.
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros.
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

 

Planes de Ahorro Sistemático (PIAS)

Para quienes no estén familiarizados con este producto, se trata de un seguro de vida y ahorro por el que nos comprometemos a realizar una serie de aportaciones periódicas a cambio de una rentabilidad garantizada. Para incentivar su contratación a largo plazo cuenta con un interesante beneficio fiscal al recuperar el dinero, siempre que hayan transcurrido más de diez años desde su contratación.

Al superar la década, Hacienda permite aplicar una serie de reducciones fiscales sobre la cantidad a cobrar en función de la edad del partícipe. La siguiente tabla muestra la evolución:

  • Menores de 40 años: 40%
  • Entre 40 y 49 años: 35%
  • Entre 50 y 59 años: 28%
  • Entre 60 y 65 años: 24%
  • Entre 66 y 69 años: 20%
  • Mayores de 70 años: 8%.

Quienes opten por retirar su dinero de forma anticipada deberán incluirlo junto con el resto de rentas del ahorro y tributará dentro de los tres tramos ya mencionados: 21%, 25% y 27% en función de la cuantía total de las ganancias cosechadas durante el ejercicio.

 

Planes de Previsión Asegurados

Una de las alternativas de moda a los planes de pensiones. También estamos ante un seguro de ahorro cuya fiscalidad es la misma que la de los planes de pensiones en lo que a aportaciones y posterior rescate se refiere.

La gran diferencia estriba en que los PPA sí están obligados a ofrecer una rentabilidad mínima a sus partícipes, algo de lo que se excluye a los planes de pensiones, donde puede llegar a perderse, además, toda la inversión en un escenario catastrófico.

Acciones

La bolsa siempre sube a largo plazo, reza uno de los dichos más conocidos de la inversión bursátil. El problema de las acciones es su alto riesgo, ya que es relativamente factible llegar a perderlo todo.

Su fiscalidad es, además, algo más compleja que la del resto de productos. En principio y como norma general las ganancias se integrarán en la base del ahorro para tributar dentro de los tramos ya mencionados.

Las particularidades de las acciones comienzan al compensarse las pérdidas con las ganancias durante un periodo de cuatro años.
Además, de forma excepcional, las operaciones a corto plazo, que son las que se realizan con títulos que permanecen menos de un año en cartera, tributarán al tipo marginal de cada contribuyente.

Depósitos

No se trata del vehículo ideal para invertir a corto plazo, pero al ser uno de los más extendidos conviene mencionarlo. Los depósitos tributarán dentro de los tres tramos de las rentas del ahorro y cada vez que venza el plazo habrá que pagar impuestos por las ganancias obtenidas. Ahí radica, precisamente, su debilidad fiscal frente a alternativas como los fondos o las acciones, por no hablar de su menor rendimiento, también relacionado con su mayor seguridad.

Es decir, que habrá que pagar un 21%, 25% ó 27% de los beneficios.
Imagen –  reynermedia e Images Money en Flickr

 



Como tributan las aportaciones al plan de pensiones a favor de cónyuge

La fiscalidad es una de las grandes ventajas de los planes de pensiones, ya que gracias a ellos es posible por una parte diferir su tributación hasta el cobro de los mismos, lo que permite que los beneficios crezcan más rápido, y por otra, pagar menos en la declaración de la renta.
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Y es que las aportaciones que se realizan al plan de pensiones permiten reducir la base imponible de IRPF lo que, a efectos prácticos, hace que la factura fiscal sea ostensiblemente menor. Evidentemente, cuantos más altos sean los ingresos mayor será también el ahorro fiscal.

Una de las ventajas adicionales es que no sólo se pueden reducir las aportaciones propias, también es posible aprovechar las que se hacen a favor del cónyuge. Esto quiere decir que, bajo determinadas condiciones, se podrá aprovechar el dinero que se destina al plan de pensiones de la pareja (siempre que se esté casado) para pagar menos impuestos.

Los requisitos

Para poder reducir las aportaciones al plan del cónyuge los ingresos de este no podrán superar en ningún caso los 8.000 euros anuales y tampoco podrá recibir rentas.

¿Cuánto se podrá reducir?

Como es lógico, las cantidades que se pueden reducir distan mucho de los límites generales, situados en los 10.0000 euros o el 30% de la base imponible para los menores de 50 años y 12.500 euros o el 50% para los que superen esa edad. Ç

En concreto, las cantidades depositadas a favor del cónyuge podrán reducir la base imponible del contribuyente en un máximo de 2.000 euros.

También reducen las aportaciones a personas discapacitadas

La ley también permite reducir las aportaciones a planes de pensiones discapacitadas, entendidas estas como quienes tengan una minusvalía superior al 65%. En este caso se establecen también una serie de límites para que las aportaciones anuales por familiares no superen los 10.000 euros. En su conjunto, no se podrá aportar más de 24.205 euros a este tipo de contingencias, incluido el plan personal y el de otras personas.

Ahora que ya sabes cómo tributan las aportaciones al plan de pensiones de cónyuge sólo es cuestión de coger la calculadora, hacer números y saber si te compensa.

 

 




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