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Como tributan las acciones en 2015

Tras la entrada en vigor de la reforma fiscal, las plusvalías que se generan en la compraventa de patrimonio o elementos patrimoniales viene a tributar en la base de ahorro del esquema IRPF y lo hace de manera independiente al periodo en el que se ha generado, esto supone un cambio con respecto a la tributación de la renta 2013 pero también a la de 2014.

Como tributan las acciones en 2015

En este caso, cuando nos referimos a las ganancias en bolsa tributarán integrándose en la base de ahorro del esquema del IRPF de manera independiente al momento de su generación, de esta manera todas las ganancias patrimoniales a partir de 2015 en lo que a compraventa de acciones se refiere pasaría a pagar la tarifa plana correspondiente a la base liquidable del ahorro:

Base liquidable del ahorro Tipo aplicable
Hasta 6.000 € 20 %
Entre 6.000€ y 50.000€ 22 %
A partir de 50.000€ 24 %

 

Se viene al eliminar la distinción por la que se pudiera llegar a aplicar tipo marginal del 52%, una distinción que, recordemos ha generado no pocas polémicas y discusiones en ejercicios anteriores.

Desde el punto de vista impositivo los tipos aplicables a las ganancias patrimoniales no sólo descenderán en 2015 ya que también se prevén más descensos en el año 2016 donde los tipos aplicables quedarían del siguiente modo

Base liquidable del ahorro Tipo aplicable
Hasta 6.000 € 19 %
Entre 6.000€ y 50.000€ 21 %
A partir de 50.000€ 23 %

 

Dentro de esta tributación en base imponible de ahorro de las plusvalías patrimoniales quedarían incluidos un numeroso grupo de activos, incluyendo por supuesto las acciones:

  • Acciones
  • Divisas
  • CFDs
  • Futuros
  • Opciones
  • Ganancias patrimoniales de la venta de un fondo de inversión
  • Transmisión de un inmueble

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Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

Llega el momento de presentar la declaración de la renta y se agolpan las dudas fiscales. Una de las más habituales tienen que ver con nuestras inversiones y ahorros. Es decir, ¿Qué pasa con el dinero de la cuenta corriente? ¿Y con el de los depósitos o los fondos de inversión? Lo cierto es que todos los productos de ahorro a largo plazo tributan en el IRPF y hay que pagar impuestos por ellos y, más concretamente, por las ganancias que generan.

Cómo incluir los productos de ahorro en la declaración de renta

Las inversiones forman parte de lo que se conoce como rentas del ahorro y que, salvo excepciones, tributan en función de tres tramos para el conjunto de las ganancias obtenidas. Son los siguientes:

  • 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros
  • 25% para las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros
  • 27% para las ganancias que superen los 24.000 euros.

A la hora de incluirlos en la declaración de la renta se tendrá en cuenta la suma de todos los beneficios obtenidos, no las rentabilidades particulares de cada inversión. Dicho de otra forma, se integrarán las ganancias que, una vez juntas, pagarán impuestos en función de los mencionados tramos. Así, por ejemplo, si hemos obtenido 9.000 euros, Hacienda se llevará un 21% de por los primeros 6.000 euros, lo que equivale a 1.260 euros y un 25% de los 3.000 restantes, que serían 750 euros adicionales.

Los productos de ahorro se incluyen en la página 3 de la declaración de la renta de rendimientos de capital mobiliario y en la novena, en el apartado G2, destinada a la las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales. Tanto la entidad bancaria como nuestro bróker o entidad gestora de los fondos de inversión y planes de pensiones deberá remitirnos la información básica respecto a las operaciones del pasado ejercicio fiscal.

En términos generales, sólo tributaremos al hacer efectivas las ganancias acumuladas, no por el incremento del valor de la inversión cuando esta se encuentra ‘bloqueada y todavía no se ha hecho efectiva’. Así, por ejemplo, no habrá que pagar impuestos por la subida del 50% en nuestras acciones si todavía no las hemos vendido y lo mismo puede aplicarse a los fondos de inversión.

En cualquier caso, nunca está de más recordar cómo tributan las principales inversiones y ahorros:

Depósitos: los rendimientos obtenidos tributarán en función de los tres tramos ya comentados. Cada vez que venza el plazo y nos paguen intereses habremos de pasar por la caja de Hacienda.

Fondos de inversión: tributarán conforme a los tramos expuestos con la salvedad que no será necesario pagar impuestos si optamos por reinvertir el dinero obtenido en la contratación de otro fondo.

Letras del tesoro y bonos del tesoro: se cobran a vencimiento o en forma de cupón anual y deberemos incluir ese dinero con el resto de rentas del ahorro para tributar conforme a los tres tramos comentados.

Intereses en cuentas: funcionan igual que los depósitos. Los rendimientos que ofrecen anual o mensualmente se sumarán a la base imponible del ahorro.

Inversiones en bolsa: pagaremos impuestos por las ganancias obtenidas al vender las acciones. La salvedad es que podremos compensar las pérdidas con ganancias, incluso de ejercicios posteriores y que en caso de vender las acciones antes de tenerlas un año en cartera, las ganancias tributarán al tipo marginal de IRPF.

Planes de pensiones: este producto funciona de forma diferente a los anteriores y hay que distinguir entre las aportaciones y el rescate. Las primeras, entendidas como el dinero que invertimos anualmente, darán lugar a una reducción de la base imponible y, por lo tanto, ayudarán a pagar menos impuestos. Además, no habrá que pagar impuestos por las ganancias que obtenga el plan hasta el rescate del dinero, por lo que su fiscalidad está diferida. Al rescatarlo, la factura fiscal dependerá del modelo elegido. Si recuperamos el dinero en forma de capital, todo de golpe, este se considerará una ganancia que hará subir nuestra base imponible, mientras que si lo hacemos como renta, esta tributará como lo venía haciendo nuestro suelo.

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¿Quiénes están exentos de presentar la declaración de la renta?

Una de las primeras tareas que todo contribuyente debería llevar a cabo al comenzar la campaña de la renta es asegurar si está o no obligado a declarar. Después o al mismo tiempo ya podrá solicitar el borrador de IRPF para ver el resultado de la declaración y decidir si presenta o no el IRPF.  Y es que no todo el mundo está obligado a tributar en la renta y existen perfiles que quedarán libres de esta obligación.

Quiénes están exentos de presentar la declaración de la renta

En primer lugar habrá que repasar la parte relacionada con los ingresos, pues existe un mínimo exento para hacer la declaración de la renta. Con carácter general estas son las cifras:

  • Personas cuyos rendimientos íntegros del trabajo no superen los 22.000 euros siempre que provengan de un solo pagador.
  • Personas cuyos rendimientos íntegros del trabajo no superen los 11.200 euros existiendo más de un pagador y el segundo y siguientes pagadores superen en conjunto los 1.500 euros anuales.
  • Personas cuyos rendimientos no superen los 11.200 euros siempre que se trata de pensionistas cuyos únicos ingresos provengan de las prestaciones pasivas del artículo 17.2ª de la Ley de IRPF, provenga de dos o más pagadores y hayan sufrido retención.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros para pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por pensión de alimentos no exenta.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros cuando el pagador no está obligado a retener.
  • Los ingresos de hasta 11.200 euros por rendimientos íntegros del trabajo sujetos a tipo fijo de retención.
  • Las personas que hayan obtenido rendimientos íntegros del trabajo, del capital o de actividades económicas inferiores en su conjunto a los 1.000 euros anuales u pérdidas patrimoniales de cuantía inferior a 500 euros.

Los dos primeros supuestos son los más habituales y para entenderlos, nada mejor que un ejemplo. Un empleado al uso que cobra 18.000 euros de su empresa sin ningún otro trabajo o ingreso, no estará obligado a declarar, aunque podrá hacerlo si así lo desea y si el resultado le es positivo o incluso si es negativo, a ingresar.

¿Y en el resto de casos? Vamos a poner un caso concreto. Si Pedro ha ingresado 15.000 euros de dos empresas, 14.000 euros por la primera y 1.000 euros por la segunda no estaría obligado a presentar la declaración de IRPF porque pese a superar los 11.200 euros, no ha percibido más de 1.500 del segundo y posterior pagador. Sin embargo, vamos a ver qué pasa cuando alteramos las cifras. Supongamos que ha cobrado esos 15.000 euros pero 13.000 eran de la primera empresa y 2.000 euros más de paro. En este caso sí estaría obligado a declarar porque la prestación por desempleo actúa como segundo pagador y habría recibido más de 1.500 euros del segundo con unos ingresos globales que superan los 11.200 euros.

¿Alguna duda? Sólo tienes que formularnos tu pregunta y trataremos de resolverla.

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Fiscalidad de los productos financieros

Cuando queremos medir la rentabilidad real de una inversión no basta con fijarnos en el TAE que ofrece o el porcentaje de subida entre el precio de compra y de venta. Para tener una imagen real habrá también que tener en cuenta los impuestos que pagamos por cada inversión, el ‘perverso’ efecto de la inflación y, por supuesto, las comisiones, que a menudo se incluyen en el cálculo de la rentabilidad que hace la entidad financiera. En este caso vamos a diseccionar la parte impositiva, es decir cuántos impuestos pagamos por nuestras inversiones.

fiscalidad de los productos financieros

En la actualidad existe una amplia gama de productos financieros al alcance de los ahorradores e incluso algunas personas podrían argumentar que las apuestas deportivas o el póker online son una suerte de inversión. Y en cierto sentido no estarían equivocados, pues los profesionales o amateurs de alta dedicación los llegan a considerar casi una profesión y no actúan de forma diferente a como lo hacen muchos profesionales del trading que invierten en bolsa. Sin embargo y por motivos puramente prácticos, nos vamos a fijar en los productos ‘clásicos’, los comercializados por las entidades financieras, algunos de los cuáles ya los abarcamos al hablar de la fiscalidad de los ahorros para la jubilación. ¡Vamos allá!

  • Depósitos: quizás la fórmula de ahorro más tradicional. Dejamos un dinero en la entidad financiera durante un tiempo determinado por un interés previamente pactado. Este tipo de inversiones se integra en la denominada base imponible del ahorro junto con el resto de inversiones y las ganancias tributan, sumadas al resto, en base a los siguientes tres tramos: 21% para las ganancias inferiores a 6.000 euros, 25% para los beneficios entre 6.000 y 24.000 euros y 27% para todo lo que supere los 24.000 euros.
  • Cuentas remuneradas: ¿tienes una cuenta remunerada? Los intereses también pagarán impuestos. Éstos seguirán el mismo esquema explicado para los depósitos y tributarán en los tramos indicados. Además, como en los plazos fijos, se aplicará una retención de IRPF del 21%.
  • Letras del tesoro y obligaciones del Estado: una inversión que es, más o menos, como un boomerang y siempre se pone de moda cada cierto tiempo. De nuevo, integraremos los rendimientos en la base imponible del IRPF para que tributen en los citados tramos una vez sumados las ganancias a las generadas por el resto de inversiones.
  • Fondos de inversión: otro clásico con el que comienzan las diferencias respecto a los productos generales. La gran particularidad de los fondos de inversión es que no habrá que pagar impuestos sobre los beneficios siempre que éstos se reinviertan en la contratación de otro fondo. De esta forma podremos ir saltando de fondo en fondo y diferir el pago de impuestos hasta el momento en que finalmente recuperemos el dinero y hagamos tangible los beneficios que hemos ido obteniendo. En ese momento se integrarán junto con el resto de rentas del ahorro y tributarán, recordemos, al 21% las ganancias hasta 6.000 euros, al 25% las ganancias entre 6.000 y 24.000 euros y al 27% las cantidades por encima de los 24.000 euros.
  • Planes de pensiones: el ahorro a largo plazo está especialmente bonificado en España. Los planes de pensiones gozan de una fiscalidad favorable para las aportaciones, que permiten reducir la base imponible del IRPF en función de la edad del partícipe con hasta 10.000 euros para los menores de 55 años y con 12.500 para los mayores. A cambio, al rescatar el dinero este se integrará (capital aportado más beneficios) en la renta del trabajo si se rescata en forma de renta y como ganancia patrimonial cuando se rescata en forma de capital, si bien en este caso hay una reducción del 40% para las ganancias generadas antes de 2007. Eso hace que sea algo más complicado calcular la rentabilidad efectiva de esta inversión.
  • Acciones e inversiones en bolsa: las acciones tributan por la diferencia entre el precio de compra y de venta y sólo habrá que pagar impuestos cuando hagamos la inversión tangible. En este caso, se integrarán también a las rentas del ahorro tributando por los citados tramos. A la hora de calcular el montante, se tendrán en cuenta todas las inversiones realizadas durante el ejercicio y, como gran ventaja, es posible compensar pérdidas con ganancias durante cuatro ejercicios. Actualmente existe, eso sí, una penalización para las inversiones a corto plazo con acciones que se vendan en menos de un año y que tributarán al tipo marginal del contribuyente.

Así tributan las principales herramientas de inversión que utilizan los españoles ¿Os gustaría conocer alguna más? ¡Sólo tenéis que preguntar!

Imagen – Emilian Robert Vicol en Flickr