13 Sep 16

12 formas radicales de recortar tu gasto en comida

publicado por en la categoría Economía, Finanzas personales

Hay diferentes fórmulas e ideas para tratar de ahorrar en comida, estas son 12 maneras radicales de ahorrar en alimentación.

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La base de todo esto es tratar de recortar los gastos en comida pero, por supuesto, no perder calidad en la alimentación. Hay que recordar que una dieta equilibrada es la base fundamental sobre la que descansa una vida saludable.

Estrategia 1 – Cocinar rápido y sencillo no es difícil

El ritmo de vida actual nos lleva en muchas ocasiones a plantear las comidas fuera del hogar por gestión de comodidad y tiempo.

Desde luego el primer paso para ahorrar es dejar de comer fuera. Para ello tenemos que desterrar la imagen de las dificultades en cocinar rápido y sencillo en el hogar. Existen centenares de recetas de comida saludable fáciles de elaborar, rápidas y con el suficiente fundamento nutricional.

Un vistazo a los recetarios existentes en Internet nos dará muestra de ello. Aquí tienes algunos ejemplos

Estrategia 2 – Aprovecha los productos en oferta

Los supermercados suelen plantear estrategias de oferta a lo largo de determinados periodos de tiempo, generalmente ofertas semanales o similar. Plantear tus menús de la semana en función de estas ofertas siempre es una buena idea. Vas a tener un ahorro de base importante y además no tienes por qué perder la calidad en tus platos.

Eso sí, debes estar dispuesto a repasar a fondo las ofertas y estudiar la confección de menús en función de ellas.

Estrategia 3 – No vayas a comprar sin lista de la compra

Tener claro lo que necesitas y dónde vas a adquirirlo es una gran herramienta para reducir gastos en comida.

Una parte importante de nuestro gasto en la cesta de la compra es gasto impulsivo, realizado en el momento y sin reflexionar. Generar una lista de necesidades y atenerse a ella siempre es una buena idea que evitará gastar en lo que no quieres o ver todo gasto adicional con una perspectiva diferente.

Estrategia 4 – Explora los comercios de descuentos

La aparición de las grandes superficies comerciales y los supermercados dedicados a la venta al descuento no son sino un reflejo de un mercado muy amplio.

Existen marcas y firmas comerciales especializadas en recortar los precios. Explorar sus ofertas y propuestas puede suponer también un gran ahorro para nuestro bolsillo.

Estrategia 5 – Compra la carne según la vayas a utilizar

No todos los cortes de carne tienen el mismo precio. Pero en esta máxima debemos también tener en cuenta que no todas las preparaciones necesitan el mismo corte, y por tanto la misma calidad.

No será lo mismo elegir una pieza para un cocido que un corte para una chuleta asada. De hecho, en muchas ocasiones un corte más costoso no tiene por qué ser el mejor para determinadas preparaciones y recetas. Los carniceros pueden ayudarnos mucho para orientar una buena elección del corte correcto y así a ahorrar.

Estrategia 6 – Maximiza y congela

En muchas ocasiones las cantidades suelen suponer un problema y un gasto extraordinario cuando cocinamos más de lo que necesitamos, que es lo habitual. Sin embargo, los sobrantes tal vez no dan como para plantear un congelado que pueda volver a servir de plato principal.

Una buena manera de evitar esto, y de paso de ahorrar no sólo en la alimentación sino también el gasto energético, es maximizar cada vez que podamos las recetas. Si son plaatos que comemos con cierta frecuencia, cocinar en abundancia y congelar raciones como para servir de plato principal es una buena idea. Además, la mayoría de supermercados y carnicerías cuentan con ofertas para determinadas compras a gran volumen.

Estrategia 7 – Aprovecha las marcas blancas

Damos por sentado que las marcas blancas suponer un gran ahorro en, por ejemplo, los productos de limpieza. Esto es verdad, pero también es verdad que este ahorro se produce por igual en los productos de alimentación.

Las marcas blancas pueden suponer, sin grandes pérdidas de calidad en los productos ni mucho menos, un ahorro cercano al 30% en la gran mayoría de productos no perecederos o de larga duración. Sin duda un elemento fundamental para recortar gastos de alimentación.

Estrategia 8 – Afina la compra de productos frescos

¿Cuántas veces has tenido que acabar tirando productos frescos que se te han puesto malos? Probablemente más de las que te gustaría.

Desafortunadamente este es un clásico de las neveras y las alacenas, frutas y verduras que acaban poniéndose en mal estado o carnes o pescados que se acercan al límite de su buen estado.

Comprar afinando al máximo los productos frescos para tratar de evitar la situación que hemos descrito también traerá un buen ahorro a tu bolsillo. Calcula realmente los productos frescos que necesitas y compra en función de esa necesidad y su consumo real.

Estrategia 9 – Aprovecha los recortes de tus recetas

En una gran parte de nuestras recetas siempre acaba sobrando pequeños recortes, pueden ser algunos trozos de verduras, una parte de la pieza de carne, etcétera.

No tiene mucho sentido desperdiciar todo esto y hacerlo además como solemos hacer: colocándolo en el fondo de la nevera de manera dispersa y sin prestarle mucha más atención.

Hoy en día, por ejemplo, las bolsitas de cierre hermético nos permiten ir acumulando estos recortes y hacerlo además por grupos, verduras con verduras por ejemplo.

Estas bolsitas y su contenido puede ser perfectamente congeladas y aprovechadas más adelante, tanto para su función primaria como para otros objetivos culinarios como sopas o cocidos.

Estrategia 10 – Aprovecha bien las sobras de tus comidas

Solemos contemplar la utilización de las sobras cuando éstas son abundantes, y, sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta que aprovechando los recipientes individuales de conservación podríamos aprovechar estas sobras como recetas de una ración.

Esta manera de aprovechar las sobras, además, si se clasifican e identifican los recipientes, se convierte en en un modo de alimentación rápida y barata muy adecuado aprovechando el congelador. Por tanto, nunca descartes las sobras de tus comidas o cenas y conviértelas en pequeñas en raciones individuales.

Estrategia 11 – Saca partido a tus recetas comodín

Seguro que existen unos cuantos platos y recetas rápidos, sencillos de hacer y de tu gusto. Utiliza estas recetas como comodín y procura siempre tener a mano los ingredientes básicos para su elaboración.

Esta estrategia es básica para esos momentos en los que, o bien por la pereza de cocinar o por la falta de tiempo, te plantees romper la máxima de no comer fuera de casa.

Además de baratas, estas recetas que eres capaz de cocinar casi en piloto automático son siempre muy socorridas ante cualquier imprevisto.

Estrategia 11 – Aprovecha las variaciones de las recetas estándar

La pasta o los salteados de verduras son dos buenos ejemplos de esto. Sobre una preparación básica, por ejemplo verduras salteadas, podemos incorporar diferentes elementos, en este caso diferentes proteínas, carnes o pescados.

Estas variaciones nos permiten mantener las recetas más o menos regularmente pero con la variación de sabores y aportes nutricionales tan necesaria. Además, si lo aplicamos a las recetas más rápidas de confeccionar ganamos ese tiempo que buscamos y que supone ahorro.

Estrategia 12 – Dar buen uso a las ollas de cocción lenta y los robots de cocina

Los robots de cocina y las ollas de cocción lenta permiten algo tremendamente importante cuando queremos ahorrar tiempo y dinero en la preparación de alimentos: son capaces de cocinar incluso cuando no estamos nosotros.

La cantidad de preparaciones que estos dispositivos nos permiten son tantas y tan variadas que su uso, a medio plazo, justifica la inversión de su compra siempre. Dejar programada la comida con los ingredientes en su interior y posteriormente un programa para mantener el calor es sin duda un gran avance.

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